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Limfadenectomía retroperitoneal

¿Qué es?

La linfadenectomía retroperitoneal en cáncer de testículo es una intervención quirúrgica que permite extirpar los ganglios linfáticos situados en la parte posterior del abdomen (retroperitoneo), una de las principales zonas donde puede extenderse este tipo de tumor.

La cirugía se indica solo en determinadas personas con cáncer de testículo, principalmente en algunos tumores germinales no seminomatosos, ya sea como parte del tratamiento inicial o para eliminar masas residuales después de la quimioterapia. En casos seleccionados, se puede realizar mediante cirugía asistida por robot, un abordaje mínimamente invasivo que facilita una disección precisa en una zona anatómica compleja. La Fundació Puigvert incluye específicamente este procedimiento entre las aplicaciones de su cirugía robótica.

Lee más sobre: Cáncer de testículo y Cirugía robótica urológica.

Información específica del procedimiento

¿Qué son los ganglios retroperitoneales?

Los ganglios linfáticos forman parte del sistema inmunitario y se distribuyen por diferentes zonas del cuerpo. En el cáncer de testículo, las células tumorales pueden llegar a través de los vasos linfáticos a los ganglios situados en el retroperitoneo, una zona profunda del abdomen cercana a grandes vasos sanguíneos como la aorta y la vena cava.

Por este motivo, el estudio de estos ganglios es importante para conocer la extensión de la enfermedad y, en casos seleccionados, puede ser necesario extirparlos quirúrgicamente.

¿Cómo se realiza?

La intervención consiste en localizar y extirpar los ganglios o las masas ganglionares retroperitoneales siguiendo una disección planificada según la localización y la extensión de la enfermedad.

Es una cirugía especialmente delicada porque los ganglios se encuentran alrededor de grandes vasos sanguíneos y cerca de otras estructuras importantes del abdomen. Cuando se realiza con asistencia robótica, la visión tridimensional ampliada y los instrumentos articulados facilitan la disección precisa de los tejidos en este espacio anatómico.

Como en cualquier cirugía robótica actual, el sistema asiste al equipo quirúrgico, pero no toma decisiones ni opera de manera autónoma.

Preservación de la eyaculación

Una de las particularidades de esta cirugía es la proximidad de los nervios que intervienen en la eyaculación. La lesión de estos nervios puede provocar que, después de la intervención, no se expulse semen durante el orgasmo, aunque se mantengan la erección y la sensación del orgasmo.

Cuando las características oncológicas de la enfermedad lo permiten, se pueden aplicar técnicas de preservación nerviosa con el objetivo de conservar la eyaculación. La posibilidad de hacerlo depende de la localización y extensión de las masas y del tratamiento recibido previamente.

¿Qué aporta el abordaje robótico?

La cirugía robótica proporciona visión tridimensional ampliada e instrumentos articulados de gran precisión, características especialmente útiles para trabajar alrededor de los grandes vasos e identificar estructuras anatómicas delicadas. La Fundació destaca precisamente la precisión en la disección de tejidos como una de las ventajas de la cirugía robótica.

En casos adecuadamente seleccionados, el abordaje mínimamente invasivo también puede favorecer una recuperación funcional más rápida y una estancia hospitalaria más corta. Sin embargo, no todos los casos son adecuados para cirugía robótica, especialmente cuando existen masas retroperitoneales extensas o muy complejas.

Lee más sobre: Cirugía robótica urológica.

Técnicas e indicaciones

¿Cuándo está indicada?

La necesidad de una linfadenectomía retroperitoneal depende del tipo de tumor, el estadio de la enfermedad, los marcadores tumorales, las pruebas de imagen y los tratamientos realizados previamente. No forma parte del tratamiento de todas las personas con cáncer de testículo.

Se puede plantear principalmente en:

  • Algunos tumores germinales no seminomatosos en estadios iniciales. En casos seleccionados, la cirugía de los ganglios retroperitoneales puede formar parte de la estrategia terapéutica.
  • Masas residuales después de la quimioterapia. Es una de las indicaciones más relevantes. Si después del tratamiento persisten masas en el retroperitoneo, puede ser necesario extirparlas porque pueden contener tumor viable u otros tipos de tejido tumoral que la quimioterapia no elimina completamente. La Fundació destaca especialmente esta indicación en su ficha de cáncer de testículo.
  • Otras situaciones seleccionadas de enfermedad ganglionar retroperitoneal. La cirugía puede formar parte de una estrategia individualizada según la evolución de la enfermedad y los tratamientos previos.

Linfadenectomía después de la quimioterapia

La cirugía de las masas residuales después de la quimioterapia (linfadenectomía retroperitoneal postquimioterapia) puede ser especialmente compleja. Los tratamientos previos pueden provocar fibrosis y adherencias que dificultan separar la masa de los grandes vasos y de otras estructuras cercanas.

En estos casos, el objetivo es extirpar completamente el tejido residual visible cuando está indicado, manteniendo a la vez la máxima preservación posible de las estructuras sanas.

Preservación nerviosa

Cuando la situación oncológica lo permite, se puede intentar preservar los nervios simpáticos responsables de la emisión del semen (técnica de preservación nerviosa o nerve-sparing). Esta estrategia es especialmente relevante en personas jóvenes que quieren conservar la fertilidad.

Aun así, la prioridad de la intervención es siempre el control oncológico, y en determinadas situaciones no es posible preservar estos nervios de manera segura.

Preservación de la fertilidad

El cáncer de testículo y algunos de sus tratamientos pueden afectar la fertilidad. Por este motivo, antes de la quimioterapia o de determinadas cirugías se puede recomendar la congelación y conservación de semen (criopreservación de semen), especialmente si existe riesgo de alterar la eyaculación o la producción de espermatozoides. La Fundació incorpora esta valoración de la fertilidad dentro del abordaje integral del cáncer de testículo.

Lee más sobre: Preservación de la fertilidad.

Organización y equipo asistencial

Preguntas frecuentes

¿Todas las personas con cáncer de testículo necesitan una linfadenectomía retroperitoneal?

No. Solo está indicada en determinadas situaciones, principalmente en algunos tumores germinales no seminomatosos y en personas que presentan masas residuales en el retroperitoneo después de la quimioterapia.

¿Por qué el cáncer de testículo puede afectar a los ganglios del abdomen?

Los testículos están conectados a una red de vasos linfáticos que drenan hacia los ganglios situados en el retroperitoneo. Por eso, esta es una de las primeras zonas donde el cáncer de testículo puede extenderse fuera del testículo.

¿La linfadenectomía retroperitoneal sustituye la extirpación del testículo?

No. La extirpación del testículo afectado (orquiectomía radical) es habitualmente el primer tratamiento del cáncer de testículo. La linfadenectomía retroperitoneal es un procedimiento diferente que solo se añade cuando las características y la extensión de la enfermedad lo requieren.

¿Por qué puede ser necesaria después de la quimioterapia?

Porque una masa que continúa siendo visible después de la quimioterapia no siempre está formada únicamente por tejido cicatricial. En determinados tumores puede contener tejido tumoral que requiera extirpación quirúrgica.

¿Se puede realizar con cirugía robótica?

Sí. En casos seleccionados, la linfadenectomía retroperitoneal se puede realizar con asistencia robótica. La Fundació Puigvert incluye esta intervención entre las aplicaciones específicas de su programa de cirugía robótica urológica.

¿La intervención puede afectar la eyaculación?

Sí. Los nervios que controlan la emisión del semen pasan por la zona que se debe operar y pueden verse afectados. Cuando es oncológicamente seguro, se pueden utilizar técnicas de preservación nerviosa para intentar mantener la eyaculación.

¿La cirugía afecta la erección?

La linfadenectomía retroperitoneal afecta principalmente los mecanismos relacionados con la eyaculación y no necesariamente la capacidad de conseguir una erección o tener un orgasmo. El impacto concreto depende de la extensión de la cirugía y de cada caso.

¿Es necesario preservar semen antes de la intervención?

Se puede recomendar, especialmente cuando existe riesgo de que el tratamiento afecte la fertilidad o la eyaculación. La preservación de la fertilidad debe valorarse individualmente antes de comenzar determinados tratamientos del cáncer de testículo.

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