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Poliquistosis renal

¿Qué es?

La poliquistosis renal es una enfermedad genética hereditaria caracterizada por la formación progresiva de múltiples quistes llenos de líquido en los riñones. Estos quistes pueden aumentar de tamaño y hacer crecer los riñones, reduciendo progresivamente el tejido renal sano y su capacidad de funcionar correctamente. Puede llegar a causar enfermedad renal crónica y afectar también a otros órganos, especialmente el hígado. Las dos formas principales son la poliquistosis renal autosómica dominante (PQRAD), la más frecuente, y la poliquistosis renal autosómica recesiva (PQRAR), mucho menos habitual y generalmente de aparición infantil.

Lee más sobre: Enfermedades Renales Hereditarias o MRH

Síntomas

Los síntomas y la edad de aparición pueden variar mucho según el tipo de poliquistosis renal y su evolución.

La forma autosómica dominante puede pasar desapercibida durante años, mientras que la forma autosómica recesiva suele manifestarse durante la gestación, la infancia o los primeros años de vida.

Los síntomas y manifestaciones más habituales pueden incluir:

  • Presión arterial alta (hipertensión arterial): es una manifestación frecuente de la poliquistosis renal y puede aparecer antes de que disminuya de manera significativa la función de los riñones.
  • Dolor abdominal, lumbar o en el costado (flanco): puede estar relacionado con el aumento de tamaño de los riñones o de los quistes, o con complicaciones como el sangrado, la infección o los cálculos renales.
  • Sangre en la orina (hematuria): puede aparecer cuando un quiste sangra o se rompe, aunque también puede tener otras causas que deben ser valoradas médicamente.
  • Infecciones urinarias o de los quistes: las personas con poliquistosis renal pueden presentar infecciones de las vías urinarias y, en algunos casos, infección de un quiste renal.
  • Cálculos renales o piedras en el riñón (litiasis): pueden provocar dolor intenso de tipo cólico y, a veces, sangre en la orina.
  • Aumento del tamaño del abdomen: puede producirse cuando los riñones u otros órganos afectados por los quistes aumentan considerablemente de volumen.
  • Cansancio, náuseas u otros síntomas de enfermedad renal crónica: pueden aparecer a medida que disminuye la capacidad de los riñones para filtrar la sangre.

La poliquistosis renal también puede presentar manifestaciones fuera de los riñones.

En función del tipo, pueden aparecer quistes en el hígado u otras alteraciones. En la forma autosómica recesiva, la afectación hepática es especialmente relevante y, en los casos más graves, los problemas renales pueden comenzar antes del nacimiento.

Causas y factores de riesgo

Causas principales:

La poliquistosis renal es una enfermedad de origen genético causada por alteraciones en genes implicados en el desarrollo y funcionamiento de los riñones. Habitualmente, estas alteraciones se heredan de los progenitores, aunque en algunos casos pueden aparecer de manera espontánea (mutaciones de novo). Las formas no hereditarias con múltiples quistes renales corresponden a otras enfermedades quísticas y no a una poliquistosis renal propiamente dicha.

Factores de riesgo:

  • Antecedentes familiares de poliquistosis renal: tener un padre, una madre u otros familiares afectados aumenta la probabilidad de haber heredado una alteración genética relacionada con la enfermedad.
  • Ser portador de una mutación genética asociada: el riesgo de desarrollar la enfermedad depende del tipo de mutación y del patrón de herencia.
  • Consanguinidad entre los progenitores: puede aumentar la probabilidad de formas autosómicas recesivas, ya que facilita que ambos progenitores sean portadores de una misma alteración genética poco frecuente.
  • Mutación de novo: en una pequeña proporción de casos, la enfermedad puede aparecer sin antecedentes familiares porque la mutación se ha originado espontáneamente.

Tipos de poliquistosis renal:

  • Poliquistosis renal autosómica dominante (PQRAD): es la forma más frecuente. Basta con heredar una copia alterada del gen para que se pueda desarrollar la enfermedad, que habitualmente se manifiesta en la edad adulta.

• Poliquistosis renal autosómica recesiva (PQRAR): es mucho menos frecuente y requiere heredar dos copias alteradas del gen, una de cada progenitor. Suele manifestarse durante la gestación, la infancia o los primeros años de vida.

¿Cómo lo diagnosticamos?

El diagnóstico de la poliquistosis renal combina los antecedentes personales y familiares, las pruebas de imagen, los análisis de sangre y de orina y, en determinados casos, el estudio genético. La manera de confirmar el diagnóstico puede variar según la edad, los antecedentes familiares y el tipo de poliquistosis que se sospecha.

  • Antecedentes familiares e historia clínica:
    Conocer si hay otras personas de la familia con poliquistosis renal, quistes renales o enfermedad renal es especialmente importante, ya que se trata de una enfermedad de origen genético. También se valoran los síntomas, la edad de aparición y posibles manifestaciones en otros órganos.
  • Pruebas de imagen:
    La ecografía renal es una de las principales pruebas para detectar quistes y valorar el tamaño y la estructura de los riñones. En algunos casos también se pueden utilizar la tomografía computada (TC) o la resonancia magnética (RM), que permiten obtener imágenes más detalladas.
  • Análisis de sangre y de orina:
    Permiten valorar el funcionamiento de los riñones, detectar posibles alteraciones asociadas y hacer un seguimiento. Entre otros parámetros, se puede determinar la creatinina en sangre y calcular el filtrado glomerular estimado (FGe), que indica aproximadamente la capacidad de los riñones para filtrar la sangre.
  • Estudio genético:
    Puede ayudar a confirmar el origen genético de la enfermedad e identificar la alteración responsable, especialmente cuando el diagnóstico por imagen no es concluyente, no hay antecedentes familiares claros o es importante conocer el patrón de herencia. También puede ser útil para ofrecer consejo genético a la persona afectada y a su familia.

¿Cómo lo tratamos?

Actualmente, el tratamiento de la poliquistosis renal tiene como objetivo preservar la función de los riñones, controlar los síntomas y prevenir o tratar las complicaciones. El seguimiento se adapta al tipo de poliquistosis, la edad, la función renal y las manifestaciones que presente cada persona.

  • Control de la presión arterial:
    La hipertensión arterial es frecuente en algunas formas de poliquistosis y controlarla adecuadamente es importante para proteger la función renal y reducir el riesgo cardiovascular.
  • Seguimiento de la función renal:
    Se realizan controles periódicos de la presión arterial, analíticas y pruebas de imagen según las necesidades de cada paciente. Este seguimiento permite detectar cambios en la función renal y actuar de manera precoz ante posibles complicaciones.
  • Tratamiento de las complicaciones:
    Las infecciones urinarias o de los quistes, los cálculos renales (litiasis), el dolor o el sangrado dentro de los quistes necesitan un tratamiento específico. En casos seleccionados, si un quiste provoca dolor importante u otros problemas, puede ser necesario valorar procedimientos para tratarlo.
  • Tratamiento de la enfermedad renal crónica:
    Si la función renal disminuye, se aplican las medidas habituales para frenar la progresión de la enfermedad renal crónica y tratar sus complicaciones. Cuando la enfermedad llega a fases muy avanzadas, puede ser necesario recurrir a diálisis o a un trasplante renal.
  • Atención a las manifestaciones fuera del riñón:
    Algunas formas de poliquistosis pueden afectar otros órganos, especialmente el hígado. El seguimiento y tratamiento de estas manifestaciones depende del tipo de enfermedad y puede requerir la participación coordinada de diferentes especialistas.
  • Consejo genético:
    Como se trata de una enfermedad hereditaria, el consejo genético puede ayudar a las personas afectadas y a sus familias a comprender el patrón de herencia, el riesgo de transmisión y las opciones disponibles en cada situación. La Fundació Puigvert dispone de experiencia específica y de un Laboratorio de Genética y Biología Molecular para el diagnóstico de enfermedades renales hereditarias.

Consejos para la prevención

La poliquistosis renal es una enfermedad genética y, por lo tanto, no se puede prevenir que aparezca cuando existe la alteración responsable. Sin embargo, sí se pueden adoptar medidas para reducir el riesgo de complicaciones y proteger la función renal durante más tiempo.

  • Controla la presión arterial:
    La hipertensión arterial puede favorecer el deterioro de la función renal. Mantenerla bien controlada es una de las medidas más importantes para proteger los riñones y reducir el riesgo cardiovascular.
  • Mantén unos hábitos de vida saludables:
    Hacer actividad física regular, mantener un peso adecuado, evitar el tabaco y seguir una alimentación equilibrada contribuyen a proteger la salud renal y cardiovascular. Las recomendaciones deben adaptarse a la edad, el estado de salud y la función renal de cada persona.
  • Evita factores que puedan perjudicar los riñones:
    Es importante evitar la automedicación y consultar antes de tomar fármacos o productos que puedan afectar la función renal, especialmente cuando ya existe enfermedad renal.
  • Haz un seguimiento médico regular:
    Los controles periódicos de la presión arterial, la función renal y las pruebas de imagen permiten detectar de manera precoz posibles complicaciones y adaptar el seguimiento a la evolución de la enfermedad.
  • Valora el consejo genético:
    Cuando existe poliquistosis renal en una familia, el consejo genético puede ayudar a comprender el patrón de herencia, el riesgo de transmisión y las opciones de diagnóstico disponibles para otros miembros de la familia. La Fundació Puigvert dispone de un Laboratorio de Genética Molecular especializado en enfermedades renales hereditarias.

Vivir con la enfermedad

La poliquistosis renal puede evolucionar de manera muy diferente de una persona a otra. Un seguimiento regular y una buena comprensión de la enfermedad ayudan a anticipar complicaciones, preservar la función renal y mantener la máxima calidad de vida posible.

  • Sigue los controles indicados:
    Las visitas periódicas permiten controlar la presión arterial, la función renal, el tamaño y evolución de los quistes y posibles manifestaciones en otros órganos.
  • Mantente activo o activa:
    La actividad física habitual es beneficiosa para la salud cardiovascular y ayuda a controlar el peso y la presión arterial. El tipo de ejercicio debe adaptarse a cada persona y, si los riñones están muy aumentados de tamaño, puede ser necesario evitar actividades con riesgo de golpes importantes en el abdomen o en la zona lumbar.
  • Cuidar la alimentación:
    Una alimentación equilibrada y con un consumo moderado de sal ayuda a controlar la presión arterial. Si existe enfermedad renal crónica, las recomendaciones sobre proteínas, potasio, fósforo o líquidos deben individualizarse según la función renal y los análisis.
  • Consulta ante nuevos síntomas:
    Es necesario informar al equipo sanitario si aparecen dolor intenso o persistente, sangre en la orina (hematúria), fiebre, síntomas de infección urinaria u otros cambios relevantes que puedan indicar una complicación.
  • Infórmate sobre la enfermedad y el riesgo familiar:
    Conocer el tipo de poliquistosis y su patrón de herencia puede ayudar tanto a la persona afectada como a la familia a tomar decisiones informadas sobre el seguimiento y, cuando sea necesario, el estudio genético.

En la Fundació Puigvert, las personas con enfermedades renales hereditarias disponen de un abordaje especializado que integra Nefrología Clínica, diagnóstico genético, consejo genético y seguimiento multidisciplinario, con protocolos personalizados según las características de cada paciente.

 

Asociaciones de pacientes y recursos de apoyo:

Busca apoyo en las asociaciones de pacientes y en los programas de actividades dirigidas a pacientes y a su entorno afectivo.

En Cataluña:

  • AIRG – Asociación para la Información y la Investigación de las Enfermedades Renales Genéticas: es probablemente la referencia más específica para la PQRAD. Tiene sede en Barcelona y trabaja con personas afectadas por enfermedades renales genéticas y sus familias. Dispone de materiales específicos sobre poliquistosis renal autosómica dominante.
  • ALCER Barcelona: asociación de apoyo a personas con enfermedad renal crónica y sus familias, con servicios de acompañamiento psicológico, social, nutricional y grupos de apoyo.
  • ADER – Asociación de Enfermos de Riñón: entidad con sede en Barcelona vinculada al apoyo de personas con enfermedad renal.
  • Fundación Renal Jaume Arnó: entidad de Lleida que ofrece apoyo y recursos a personas con enfermedad renal y sus familias.

A escala estatal:

  • AIRG-España: aunque tiene sede en Barcelona, tiene cobertura estatal y está especializada en enfermedades renales genéticas. La Sociedad Española de Nefrología la identifica como asociación de pacientes de referencia dentro de su Grupo de Enfermedades Renales Hereditarias.
  • Federación Nacional ALCER: agrupa más de cincuenta asociaciones de todo el Estado y representa a personas con enfermedad renal crónica, en diálisis o trasplantadas. También participa activamente en iniciativas relacionadas con la PQRAD.
  • FEDER – Federación Española de Enfermedades Raras: puede ser útil como recurso complementario para personas con enfermedades renales hereditarias poco frecuentes y para localizar entidades especializadas. AIRG-E forma parte de su movimiento asociativo.

Organización y equipo asistencial

Léelo más sobre cómo abordamos las Enfermedades Renales Hereditarias en la Fundació Puigvert, incluyendo el diagnóstico genético, el asesoramiento genético, la atención multidisciplinaria y el trabajo en red con centros de referencia.

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Líneas de investigación propias

La Fundació Puigvert participa en diferentes estudios sobre Poliquistosis Renal Autosómica Dominante (PQRAD).

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Preguntas frecuentes

¿La poliquistosis renal siempre es hereditaria?
La poliquistosis renal es una enfermedad de origen genético. Habitualmente, la alteración se transmite dentro de la familia, pero en algunos casos puede aparecer una mutación nueva (de novo) sin antecedentes familiares conocidos.

Tener quistes en los riñones significa tener poliquistosis renal?
No. Los quistes renales simples son frecuentes, especialmente con la edad, y no equivalen a tener poliquistosis renal. También existen otras enfermedades quísticas adquiridas. El diagnóstico depende del número y distribución de los quistes, la edad, los antecedentes familiares y otros hallazgos.

¿La poliquistosis renal afecta siempre a los dos riñones?
En las formas hereditarias clásicas, los quistes suelen afectar a ambos riñones, aunque la cantidad, el tamaño y la progresión pueden variar mucho de una persona a otra.

¿Se puede tener poliquistosis renal y no tener síntomas?
Sí. Algunas personas pueden pasar muchos años sin notar ningún síntoma, especialmente en la poliquistosis renal autosómica dominante. La enfermedad se puede detectar a raíz de una prueba de imagen, una hipertensión arterial o un estudio familiar.

¿La poliquistosis renal siempre provoca insuficiencia renal?
No necesariamente. La evolución es muy variable. Algunas personas mantienen una función renal adecuada durante muchos años, mientras que en otras la enfermedad puede progresar hasta una enfermedad renal crónica avanzada. Lee más sobre: Enfermedad Renal Crónica o MRC.

¿Puede afectar a otros órganos además de los riñones?
Sí. Según el tipo de poliquistosis, pueden aparecer quistes o alteraciones en otros órganos, especialmente en el hígado. Algunas manifestaciones extrarrenales son más propias de formas concretas y requieren seguimiento específico.

¿Los familiares deben hacerse pruebas?
Cuando hay un diagnóstico de poliquistosis renal, puede ser recomendable valorar a otros miembros de la familia. El tipo de pruebas y el momento más adecuado dependen de la edad, el patrón de herencia y la situación de cada persona. El consejo genético puede ayudar a tomar esta decisión.

¿La poliquistosis renal se puede curar?
Actualmente no existe un tratamiento que elimine la causa genética de todas las formas de poliquistosis renal. El tratamiento se centra en controlar la presión arterial, preservar la función renal, tratar las complicaciones y, en algunos tipos concretos, utilizar tratamientos destinados a ralentizar la progresión de la enfermedad.

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